01

Empieza por las superficies fijas

En cada habitación, empieza por el techo, las paredes, el suelo, las ventanas y las puertas. Estas categorías comunes ayudan a documentar todas las habitaciones de forma uniforme.

02

Presta más atención a las zonas húmedas

En cocinas y baños, incluye las superficies de trabajo, los armarios, los fregaderos o lavabos, los grifos, las juntas, las tuberías visibles, los electrodomésticos, los azulejos y la ventilación. Fotografía la humedad o los cambios de color visibles sin intentar diagnosticar su causa.

03

Documenta los elementos integrados y los controles

Fotografía los armarios, estantes, persianas, interruptores, tomas de corriente, termostatos, alarmas y accesorios fijos que pertenezcan a la vivienda. Solo después de probar el elemento, indica si el estado visible es meramente estético o si afecta a su funcionamiento.

04

Añade los espacios que realmente tiene tu vivienda

Incluye balcones, lavaderos, espacios de almacenamiento, plazas de aparcamiento, una oficina, una sala adicional, una galería acristalada u otros espacios incluidos en tu contrato. Un espacio personalizado es más útil que colocar la documentación en una categoría que no corresponde.